Tutelaje: ¿20 años no es nada?

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Las 17 medidas aprobadas para liberar de ataduras a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa encuentran a su paso no pocos escollos. La vieja mentalidad sigue poniendo traspiés a estas estructuras, reconoció en diálogo con este diario el director de Atención a las Unidades Productoras del Ministerio de la Agricultura

12.01.13.-Las Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC) han sido la «oveja negra» de la agricultura cubana durante casi 20 años. Prohibiciones y dependencias absurdas las convirtieron en deudoras más que en productoras de alimento.

Con el 27 por ciento de toda la tierra cultivable del país en calidad de usufructo, solo producían el 11 por ciento de los alimentos, entre otras razones porque casi una cuarta parte de sus suelos estaban ociosos. Sus deudas con la empresa, el Banco y las pérdidas rondaban los 1 200 millones de pesos.

Para cambiar y casi darles tratamiento de terapia intensiva a estas cooperativas, que suman 1 989 en todo el país, en la Gaceta Oficial se anunció en septiembre pasado un paquete de 17 medidas que pretende aliviarlas de la carga asfixiante que también influía de manera desfavorable en las condiciones de vida de sus miembros.

Las transformaciones entraron en vigor al mes siguiente. De cómo se implementan, y sobre sus principales avances y trabas, conversamos con Julio A. Martínez Roque, director de Atención a las Unidades Productoras del Ministerio de la Agricultura (Minag).

Sin soslayar algunas desconfianzas que persisten entre los miembros de ellas, relacionadas con la autonomía de estas cooperativas, rompimos el hielo en un diálogo sobre un asunto sustancial para la economía cubana y que el funcionario propició en todo momento.

—¿Cuáles son las dificultades que más se repiten en la implementación de las nuevas medidas?

—Nos hemos percatado en esta etapa breve, de que el control debe ser riguroso y profundo. No en todos los casos se han hecho las cosas correctamente. Hemos llegado a lugares donde, a pesar de saberse que las UBPC pueden tener relaciones contractuales con todas las personas naturales y jurídicas, todavía hay entidades estatales que dicen no poder relacionarse de esa manera con estas cooperativas. Alegan que lo tienen prohibido.

«También se ha dado el caso de directores de empresas que quieren y llegan a controlar aspectos que no están dentro de sus funciones. Asimismo hemos encontrado administradores de UBPC que todavía siguen diciendo que la empresa no les autoriza ciertas y determinadas prerrogativas, a pesar de disponer de un reglamento nuevo que deja claro la autonomía de estas cooperativas.

«En algunas tiendas del Mincin, donde las UBPC ya pueden comprar con cheques insumos para trabajar, se han negado a aceptar esa manera de pago y han exigido la liquidación en efectivo.

«Estamos ante un proceso nuevo de contratación. Las cooperativas antes contrataban directamente con la empresa y estas luego lo hacían con las empresas de suministro agropecuario. Ahora las cooperativas lo están haciendo directamente, sin la empresa como intermediaria. Tuvimos que ir un grupo de compañeros hasta Pinar del Río y allí, desde una empresa, mostramos a los presidentes de algunas UBPC y directivos empresariales cómo realizar los contratos con las empresas comercializadoras directamente. Sucede que las personas no estaban preparadas para eso.

«Hoy las cooperativas están contratando directamente su combustible con Fincimex. Ya la empresa no es la encargada de comprar el combustible; y si lo hace es un servicio que va a prestar y hay que pagárselo.

«Algo que se está haciendo, y es de suma importancia en estos momentos para que funcionen mejor las UBPC, es la elaboración de los reglamentos internos. En la esencia de estos estatutos internos le va la vida a cada cooperativa. Si se elaboran mal, no se cumple nada de lo establecido en el reglamento general. No se trata de trasladar mecánicamente este reglamento sino adaptarlo a las condiciones de cada entidad.

«Este reglamento debe reflejar la vida diaria de estas cooperativas. Hemos llegado a lugares donde no se ha hecho correctamente, porque no saben hacerlo, aunque existe una guía metodológica para su elaboración. Ese reglamento interno debe aprobarse en la asamblea y si se elaboró mal, entonces se estará aprobando algo que será disfuncional.

«Este proceso de seguimiento a la implementación de las medidas es permanente. De no ser así la gente seguirá haciendo lo mismo que hacía antes. Hay cooperativas a las que no les convienen la independencia ni la autonomía, porque han vivido siempre “colgadas” de la empresa. Han sido casi 20 años bajo la tutela de la empresa. Hay casos de UBPC donde la empresa tenía que firmar las nóminas para pagarles a los trabajadores, siendo los cooperativistas dueños del dinero».

—¿Cuánto se ha avanzado en el proceso de implementación de esas medidas?

—Hicimos un cronograma de trabajo para ayudar a implementarlas. Hasta hoy podemos asegurar que se ha venido cumpliendo. Ha salido bien a nivel de Ministerio. Impartimos los cursos de capacitación previstos para todas las juntas de administración de las UBPC, a todos los cuadros del Consejo de Dirección del Sistema Empresarial y del Sistema Estatal del Ministerio de la Agricultura. Más de 11 000 personas ya recibieron los módulos contemplados, que fueron sobre Planificación, Economía, Funcionamiento y Relaciones Contractuales, entre otros temas.

«También se desarrolló el proceso asambleario con la presencia de todos los trabajadores de las UBPC. En este escenario se explicaron las 17 medidas, y los miembros expusieron sus compromisos para colaborar y cambiar la imagen que hasta este momento se tenía de las UBPC. Asimismo se explicaron los cambios introducidos al nuevo reglamento general que ya está funcionando.

«La primera de las medidas inmediatas consiste en modificar las normas legales que establecen el reglamento general para el funcionamiento de las UBPC, recogidas en la Resolución No. 629/04 y la 525/03. Se derogaron estas y se aprobó el nuevo reglamento.

«Junto con el reglamento se derogó el acuerdo 2708 del Comité Ejecutivo, y se aprobó un nuevo acuerdo de la misma instancia para establecer el reglamento, el cual es parte de las 17 medidas.

«En esta etapa se renegoció la deuda que tenían las UBPC con el sistema empresarial, los bancos y el sistema fiscal. Se destinaron 116 millones de pesos que estaban planificados en este período por concepto de capitalización y se usaron para cubrir parte de las deudas y pérdidas de años anteriores.

«A partir del 1ro. de enero las UBPC comenzaron a aportar el cinco por ciento de sus ingresos brutos por concepto de ventas, para ir capitalizando las mismas entidades. Se condonó también en esta primera etapa toda la deuda existente con el sistema fiscal hasta el 31 de mayo. Por este concepto la UBPC debían alrededor de siete millones de pesos».

—¿Todas las UBPC están en condiciones de pagar ese impuesto sobre las ventas?

—Cerca de 290 UBPC contempladas en el grupo III (en el cual se incluyen las más irrentables) están en un proceso de extinción. Las que permanecieron, que son de los grupos I y II, son las que realmente ostentan condiciones para salir adelante y podrán desarrollarse de modo sostenible. Estas últimas pueden pagar ese tributo.

—¿Qué ocurrirá con las que se disuelven?

—Ya tenemos cerca de 190 disueltas y sus medios y tierras han pasado al Estado, el cual les dará el destino más adecuado, entre cuyas opciones está la posibilidad de fundirse con otras unidades productoras, o pasar a manos de usufructuarios beneficiados con el Decreto Ley 300. Los medios de producción (camiones, tractores y arados) pasan a fortalecer a otras unidades productoras.

—¿En qué situación han quedado los miembros de las UBPC disueltas?

—Ellos pueden pasar a otra UBPC, alguna CPA o granja. También pueden solicitar tierras por el Decreto Ley 300. La mayoría han solicitado tierras, y se las han entregado. Creo que no debe entregársele la tierra a alguien de afuera si una persona que la trabajaba la solicita. La ley no especifica ninguna prioridad para ellos, pero la lógica debe funcionar.

—¿Las que se han disuelto o están en ese proceso, a qué rama de la agricultura se han dedicado fundamentalmente?

—La mayoría son de cultivos varios y ganadería. Las UBPC cañeras ya fueron categorizadas con el proceso Álvaro Reynoso. Se disolvieron las irrentables y se unificaron las que debían hacerlo.

—¿Las del grupo III deben su mala gestión a alguna especie de fatalismo geográfico, o la causa de la irrentabilidad se fundamenta en otras razones?

—No pocas de las que presentan mayores dificultades se ubican en zonas montañosas, donde se carece de fuerza de trabajo y los suelos se han ido llenando de marabú. La tecnología para limpiar esas tierras también se deterioró y no pudo reponerse. Todo eso ha influido, pero lo que más ha dañado a estas estructuras es la falta de una dirección adecuada, con una estructura directiva que las estimule a salir adelante.

«Estamos hablando de 116 millones de pesos y de un tratamiento financiero que se les va a aplicar, el cual se va a pagar en un plazo de hasta 25 años, pero las UBPC desde su constitución han recibido tratamiento financiero. El Estado asumió una parte de la dotación inicial de estas cooperativas. Es cierto que los medios fueron sobrevalorados, pero tuvo que asumir esta responsabilidad el Estado, porque ellas no podían pagar esos gastos en su proceso fundacional.

«Nacieron endeudadas y también fueron víctimas de algunos errores que impidieron su despegue y desarrollo. Ahora esos errores se están pagando. Esas medidas financieras que las benefician deben resolver el problema, porque también vienen acompañadas de otros ajustes.

«El dinero que se recaude con el aporte del cinco por ciento de las ventas se les asignará a las que vayan demostrando que pueden salir adelante con sus resultados. A todas se les va a poner dinero, pero tienen prioridad las más avanzadas. Eso no quiere decir que ese financiamiento se pueda utilizar: es para capitalizar e ir rebajando la deuda.

«Con ese respaldo pecuniario también podrán solicitar créditos bancarios, y usar formas de pago que antes no utilizaban, como el cheque.

«No todos los problemas que llevan a desintegrar las UBPC son de los trabajadores. Las causas atienden a veces al entorno o a la falta de recursos, a las trabas ya denunciadas…».

—¿Quién administra la distribución de ese dinero formado con el aporte del cinco por ciento de las ventas?

—El Banco, pero existe una comisión en cada provincia donde está representada la delegación de la Agricultura y miembros de la dirección de Finanzas y Precios. Esa comisión debe decidir con transparencia a qué UBPC se le pone ese dinero que, repito, es para capitalizar e ir pagando las deudas pendientes.

—¿Se aprecia mejoría en los ingresos personales de los socios luego de implementarse las nuevas medidas?

—En las UBPC los trabajadores pueden ganar todo lo que sean capaces de aportar con su trabajo. Hay principios básicos que contemplan la vinculación de estos al área. Hay quienes ganan mil y tantos pesos, y hasta 2 000 al mes. Hay otros que perciben sobre la cifra de los 300.

«Lo que sí te puedo asegurar es que ha habido un cambio en cuanto a la motivación. Había UBPC que se iban a disolver porque el Banco no les daba crédito debido a la deuda que tenían, de millones de pesos. Al renegociarse este problema, ya el Banco da la posibilidad de sacar un crédito que lleva implícito un análisis de riesgo, como es lógico, pero ya pueden contar con un crédito para salir adelante.

«Antes los intereses del Banco eran asfixiantes; la mayoría de las UBPC tenían que pagar hasta un siete por ciento. Con las nuevas medidas eso cambia. Los intereses ahora son más bajos.

«Es cierto que en todos los lugares no se ha cumplido así. Algunos Bancos de determinados territorios siguen poniendo intereses altos; siguen haciendo el análisis de riesgo con criterios escasos de objetividad, por los rendimientos históricos, sin tener en cuenta las circunstancias actuales de estas cooperativas. Eso es algo que está dentro de las dificultades que estamos enfrentando y que hay que seguir combatiendo.

«Por suerte ha habido una receptividad de las autoridades cuando les planteamos alguna incongruencia. Tanto las direcciones del Mincin y el Banco, como la de Finanzas, cuando discutimos un tema de algo que no se ha entendido en algún lugar, rápidamente han realizado los análisis pertinentes y se ha resuelto la situación».

—El artículo 17 del Reglamento que forma parte de las nuevas medidas puestas en vigor desde octubre pasado estipula: «La empresa a cuyo sistema de producción se vincula la UBPC controla el cumplimiento de las normas técnicas que rigen el proceso productivo y la contratación dirigida a satisfacer la demanda estatal planificada». ¿Dónde radica entonces la autonomía de estas cooperativas?

—Que las UBPC tengan autonomía y personalidad jurídica no quiere decir que sean independientes. Forman parte de un sistema productivo, al igual que las CPA, las CCS y las granjas, las cuales están dentro de la empresa. Lo que hay que dejar claro es que sus relaciones son contractuales.

«La empresa tiene la responsabilidad de seguir la evolución de estas cooperativas y de velar para que se aprovechen bien las tierras; y de que le sean aplicados al suelo los productos necesarios, ya sean fertilizantes u otros.

«Debe además garantizar el cumplimiento de las normas técnicas establecidas, y que se siembre en cada lugar el cultivo en consonancia con las propiedades del suelo.

«Es prudente aclarar que a estas 17 medidas se les nombró medidas inmediatas porque son transitorias, y se emitieron con el objetivo de frenar el deterioro que venían sufriendo las Unidades Básicas de Producción Cooperativa en el transcurso de casi dos décadas. El Minag trabaja en el perfeccionamiento de toda la base productiva, y las UBPC no están exentas de ese proceso de mejoramiento, el cual conllevará a una evolución más satisfactoria de nuestro sistema.

«En próximos meses debemos presentar a la Comisión Permanente de Implementación de los Lineamientos, y al Gobierno, una estrategia que es mucho más integradora que las 17 medidas aprobadas para las UBPC. Todo lo derivado del perfeccionamiento también será aplicable a las cooperativas de producción agropecuarias (CPA), cooperativas de créditos y servicio (CCS), las granjas estatales y por supuesto a las UBPC».

—¿Cuántas potencialidades quedan sepultadas debajo de esa resistencia al cambio que aún no ha podido desaparecer de la cabeza de no pocos, dentro y fuera de las UBPC?

—Recuerda que las UBPC fueron creadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1993, partiendo de las mejores experiencias de las CPA. Hay UBPC muy buenas, que han demostrado que cuentan con un sistema de gestión eficiente. Cuando existe una dirección buena en estas cooperativas, funcionan bien y sus resultados son integrales.

«Cuando se va a una UBPC donde la dirección no es la más adecuada, entonces no hay funcionamiento, producción ni eficiencia, y mucho menos economía. Sus potencialidades a veces se desconocen, porque los integrantes trabajan sin planificación y sin respetar normas técnicas.

«En estas cooperativas se va a realizar un proceso de fortalecimiento de sus juntas directivas. Para que el proceso sea eficaz debe ser emprendido por sus mismos protagonistas. Los trabajadores deben identificar cuáles son sus problemas, qué cuadros son los idóneos y cuáles no.

«Esas tareas deben acometerlas sin que nadie de afuera intervenga. Nosotros podemos conducirlos porque se deben a una

organización; son parte del sistema productivo de la agricultura; pertenecen a un sindicato».

—¿Por qué si trabajan en cooperativas tienen que pertenecer al sindicato y no a la ANAP, como las CPA y CCS?

—Hay que partir del surgimiento de las UBPC y la creación de las CPA. Estas últimas se crearon con campesinos individuales que entregaron sus tierras y se unieron para trabajar colectivamente la tierra.

«Eran dueños de sus tierras y sus bienes; por tanto siguen siendo dueños de esos activos. Es verdad que de estos aportadores solo queda el 1,1 por ciento solamente.

«Las UBPC, en cambio, se crearon donde estaban las antiguas granjas estatales y se fundaron con obreros. Lo único que unen es sus fuerzas para trabajar. Las tierras eran y son estatales; lo que sucedió fue que pasaron en calidad de usufructo al medio cooperativo. Es una manera de creación completamente distinta a la de la CPA.

«Es cierto que ahora casi el total de los cooperativistas de las CPA provienen del sector estatal o son hijos de los campesinos aportadores, pero no son campesinos, ni eran campesinos. Son iguales a los de la UBPC.

«Los trabajadores de las UBPC están atendidos por un sindicato, pero ese sindicato es de dueños, porque ellos son dueños de sus medios, sus bienes y producciones; de todo menos de la tierra. El sindicato ahí tiene que ser diferente, tiene que estar en función de que haya más desarrollo, más producción y de que se cumplan los principios básicos de estas cooperativas.

«En medio de este proceso de fortalecimiento de la base productiva en el país se está proponiendo una nueva Ley de Cooperativas que se regirá por un solo reglamento.

«Una de las pocas diferencias que actualmente queda entre estas dos formas cooperativas es la manera de poseer la tierra y la forma de creación. El funcionamiento es casi igual. Hoy tienen más posibilidades de autonomía las UBPC que las CPA».

—¿Por qué?

—Porque en este proceso de las 17 medidas las UBPC pueden hacer mucho más por su funcionamiento, y concretar esa autonomía y su personalidad jurídica. En el proceso de perfeccionamiento de la base productiva que se está realizando, queremos cumplir con lo que tanto nos ha pedido la dirección del país, que es ponerlas a todas en igualdad de condiciones. Eso significa que van a funcionar de igual manera todas, tanto la CPA, la CCS como la UBPC.

«Eso será teniendo en cuenta las diferencias que poseen las CCS, que están formadas por campesinos individuales, dueños de sus tierras y sus bienes. Ellos trabajan la tierra individualmente, pero están conducidos por una dirección. Queremos poner a todas las cooperativas en igualdad de condiciones. La dirección política que tengan será una decisión del país.

«Con estas medidas y todo el proceso de fortalecimiento de las estructuras productivas se está dando cumplimiento a un grupo de Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en el VI Congreso del Partido. Estamos hablando del 17, 178, 179, 180 y 187.

«Estos promueven una autonomía de gestión en las cooperativas, así como eliminar las tierras improductivas. Todas estas medidas se harán realidad cuando haya un impacto positivo en la alimentación del pueblo. Cuando las cooperativas, que tienen posibilidades de producir mucho más, lo hagan acorde con sus verdaderas potencialidades. Eso es un reto para las UBPC, que antes tenían el 23 por ciento de sus tierras ociosas. Ahora poseen el 25 por ciento de las tierras cultivables.

«Si lo que se está haciendo no se revierte en comida para este pueblo, tendremos que reconocer que estas 17 medidas no han sido efectivas, pero estamos convencido que no será así. Hay un estado de ánimo muy bueno para enfrentar este proceso.

«Es cierto que aún quedan inconformidades. Los productores quisieran no solo comprar el petróleo sin que medie la empresa; quieren más, el que realmente necesitan. Pero sucede que no hay todo el combustible que demandan y para dar todo el que requieren tal vez no se les pueda vender a precios subsidiados; tendrá que ser a precio de costo.

«Lo que hace falta es que el sistema funcione. Si ya existe la ley, el documento donde se detallan estas 17 medidas, lo que hace falta es respetarlo. No hay que esperar que alguien de instancias superiores venga a orientarlo. Llevamos muchos años sin trabajar por los documentos rectores y por eso es que el control debe ser permanente, hasta que se respete la letra.

«Entre las insatisfacciones está la que tiene que ver con el control que la empresa ejerce sobre la producción contratada. Son 17 medidas inmediatas. Creo que lo importante es destacar que el Minag está trabajando en el perfeccionamiento de sus bases productivas».

—¿No cree que vamos demasiado lentos, y mientras tanto cada año hay que erogar cifras que oscilan entre 1 500 y 1 700 millones de dólares para importar alimentos?

—Estas 17 medidas son fruto de más de dos años de trabajo. Este estudio comenzó con un diagnóstico en las UBPC donde los mismos trabajadores identificaron sus problemas. Estamos hablando de 290 UBPC que se están disolviendo ahora, pero se desintegraron mucho antes más de 400.

«Se está trabajando seriamente para que se produzca lo que se puede realmente; para que los contratos se hagan con objetividad y la comida del pueblo se respete.

«Sabemos que son insostenibles las cifras que se gastan en comprar alimentos que aquí se pueden producir, pero en la agricultura también cada medida, cada cambio que se proponga, debe estar bien fundamentado.

«Todavía con esas 17 medidas no se resuelven todos los problemas de las UBPC; con este sistema de perfeccionamiento nos referimos a cambios estructurales más profundos. Eso propiciará desamarrar las fuerzas productivas, lo que debe conducir a resolver el dilema de las importaciones y los altos precios que la población paga por los productos del agro.

«Para eso habrá que poner a las UBPC, CCS y CPA en igualdad de condiciones. Cuando eso ocurra, el potencial productivo que subyace, y se comporta actualmente entre el 80 y 85 por ciento, develará sus verdaderos rendimientos».Por Marianela Martín González

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE BORIS

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Acerca de Boris Cuba Moscu

Ciudadano cubano con status de emigrante
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